GRANADA, TIERRA SOÑADA POR MI

“Granada / tierra soñada por mi / mi cantar se vuelve gitano / cuando es para ti” comienza diciendo una canción que en todo el mundo recuerda y representa a la ciudad, lleva por título su nombre y se ha convertido en su himno. Esta canción fue compuesta en los años 30 del siglo XX por Agustín Lara para el tenor Pedro Vargas Mata (1.906-1.989) a quien se llamaba el “Tenor de las Américas”. Agustín Lara, también conocido como el “Flaco de Oro”, cuyo auténtico nombre era el de Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano del Sagrado Corazón Alfonso de Jesús Lara y Aguirre del Pino, nació seguramente el 30 de Octubre de 1.897 en Ciudad de Méjico, aunque hay quien apunta otras fechas y lugares, y falleció el 6 de Noviembre de 1.970 en Ciudad de México. De talento precoz para la música parece que trabajó de niño en un burdel como músico a escondidas de su familia y que su padre, militar, al enterarse de ello hizo cuanto pudo porque ingresara en una academia militar de la que fue pronto expulsado. De mala salud, vuelto a la vida civil y con la paz posterior a la Revolución mejicana, el talento musical y el éxito profesional se instalarían poco a poco en su vida.

La canción continúa diciendo: “Mi cantar / hecho de fantasía / mi cantar / flor de melancolía / que yo te vengo a dar. / Granada tierra ensangrentada / en tardes de toros. / Mujer que conserva el embrujo / de los ojos moros. / De sueño rebelde y gitano / cubierto de flores / y beso tu boca de grana / jugosa manzana / que me habla de amores…”. En pocas palabras muchos de los tópicos que se superponen al nombre de Granada, toros y amor como los pueda haber en cualquier ciudad de media España o del Méjico de Agustín Lara y una alusión a sentimientos tales como la rebeldía, el amor o la melancolía que son referentes universales que sirven a casi cualquier invocación. ¿Y de qué melancolía nos habla? ¿La de quien habiendo conocido la ciudad la abandona? Debemos pensar esto porque resultaría triste y extraño pensar que en tan bella y alegre ciudad la gente viva con melancolía. ¿Y a qué fantasía alude? Bien parece que su cita sólo sea una llamada a la visión deformada de los viajeros y escritores románticos. Y volviendo sobre los toros y las granadinas, el compositor era apasionado de la fiesta de los toros y aunque ha sido calificado como un rendido admirador de la mujer española resultaría más adecuado decir que fue un empedernido mujeriego. Según Francisco Haghenbeck, autor de una biografía novelada sobre el artista aparecida en 2.007 y titulada “Solamente una vez. Toda la pasión y melancolía en la vida de Agustín Lara”, nuestro protagonista fue un genio de la música, mujeriego, bipolar y fumador de marihuana, que cultivó el mito sobre su figura, cambió la imagen de la música mexicana y nunca escribió una partitura musical porque no sabía y alguien debía hacerlo por él. Tocaba el piano de oído y de esta manera compuso más de 500 canciones. Enrique Heredia, apodado el “Negri” y nacido en Madrid en 1.972, es un cantante español de la familia gitana de tradición flamenca los Montoyita, de la que han surgido el tocaor Sabicas o la cantaora Estrella Morente. El “Negri” lanzó en 2.005 al mercado musical un trabajo bajo el título de “El último beso” que incluye diez piezas de Agustín Lara entre las que se encuentra “Granada” y se ha manifestado admirador de un personaje del que dice que componía de inspiración y de oído como los flamencos y al que considera como un cantaor.

Agustín Lara, muy popular en la España que tras la Guerra Civil de 1.936-1.939 se refugiaba en un folclorismo exacerbado, recibió amplio reconocimiento del régimen de Franco por sus canciones sobre ciudades y temas españoles. Se le nombró en 1.966 "Ciudadano Honorario de España" y en Madrid, una estatua erigida en 1.975 recuerda la figura del compositor. Por otra parte, parece sincero Agustín Lara cuando profesa su amor por España. Así, se cuenta que al llegar a España por primera vez en 1.964, tres décadas después de componer Granada, al bajar del avión se arrodilló, besó la tierra y dijo: "¡Hola madre! ¿Cómo has estado?".

La canción termina diciendo “Granada manola cantada / en coplas preciosas / no tengo otra cosa que darte / que un ramo de rosas. / De rosas de suave fragancia / que le dieran marco / a la Virgen morena. / Granada / tu tierra está llena / de lindas mujeres / de sangre y de sol. / De rosas de suave fragancia / que le dieran marco / a la Virgen morena. / Granada / tu tierra está llena / de lindas mujeres / de sangre y de sol”. Y si bien nadie va a discutir ahora la belleza de las granadinas podríamos preguntarnos si al hablar de la Virgen morena Agustín Lara se refiere a una como la de Montserrat o alude a las mujeres morenas de Granada. De ser válida la primera posibilidad sin duda el compositor incurre en error. De serlo la segunda el giro parece demasiado forzado, igual que cuando habla de las rosas, que si bien ampliamente presentes en la geografía española no son lo más característico del paisaje granadino; esto salvo que la alusión a la flor sea un símbolo y así haya que interpretar el resto de la canción, aunque la idea de una interpretación oculta del sentido de la canción no concuerdan ni con la obra ni la trayectoria del artista, por lo que habremos de quedarnos en su literalidad

Agustín Lara, en ese primer viaje a España de 1.964, dice: "No he venido a pisar la tierra de Granada sino a besarla con los labios y el corazón". El Ayuntamiento granadino, por Acuerdo del Pleno Extraordinario Municipal de 12 de Junio de 1.964, le nombra Hijo Adoptivo, cubre los gastos de alojamiento en el Hotel Alhambra Palace y le brinda una recepción en el Carmen de los Mártires en la cual se le entregan numerosos obsequios entre los que destacan una caja de taracea conteniendo tierra granadina y una batuta con empuñadura de plata. A la recepción sigue un homenaje popular en el Paseo de los Tristes aprovechando el escenario instalado durante las entonces recientemente celebradas fiestas del Corpus. Recuerdo del idilio entre la ciudad y el artista el 14 de Octubre de 1.997 se empleó en Granada un matasellos conmemorativo del centenario del nacimiento de Agustín Lara reproduciendo su perfil y la expresión "Hijo Adoptivo".

En suma, Agustín Lara, sin haber visitado la ciudad y sin seguramente haberse ilustrado sobre ella, nos ha legado una canción que como himno la representa y define ante el mundo. Quedémonos con lo mejor de la canción y de su autor. De este su sentido amor por España, de ella su sonoridad y que Granada es una tierra soñada y, para mi regocijo como varón y granadino, que es tierra de lindas mujeres. Supongo que en los años venideros muchos serán los que critiquen la letra de machismo, exaltación del maltrato a los animales, folclorismo inaceptable y muchas otras cosas.

Gonzalo Antonio Gil del Águila
Granada, 25 de Mayo de 2.008

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